En Memoria de Juan Francisco Culajay

1945 - 2025



Juan Francisco Culajay, esposo amoroso, padre devoto y un hombre cuyo corazón siempre latió por los demás, falleció en paz el 4 de mayo de 2025 en Orlando, Florida. Nacido el 8 de octubre de 1945 en Mixco, Guatemala, el camino de Juan por la vida estuvo marcado por su extraordinaria bondad y generosidad.

Desde joven, Juan mostró un espíritu desinteresado, siempre anteponiendo las necesidades de los demás a las suyas. Quienes lo conocieron lo recordarán no solo por su calidez y naturaleza compasiva, sino también por los intereses vibrantes que enriquecieron su vida. Era un lector apasionado, amante de la literatura. Sentía un profundo cariño por el fútbol, que no solo era un deporte para él, sino una forma de compartir momentos con amigos y seres queridos. Además, disfrutaba viajar y atesoraba los recuerdos de sus aventuras por Europa y Perú, donde se sumergió en nuevas culturas y cultivó amistades más allá de las fronteras.

Juan se sentía especialmente orgulloso de su familia. La alegría que sentía al ver el éxito y la felicidad de su hijo, Frank Culajay, era inmensa. Compartió su vida con su querida esposa, Thelma Culajay, quien estuvo a su lado en cada desafío y en cada logro. Juntos construyeron un hogar lleno de amor, apoyo y risas.

Aunque Juan ha partido de este mundo, deja un legado de amor y generosidad que seguirá inspirando a todos los que tuvieron el honor de conocerlo. Le precedieron en la muerte su padre, Lorenzo Culajay; su madre, Valeria Culajay; su hermana, Lucinda Culajay; y su hermano, Augusto Culajay. Sus recuerdos permanecen vivos en el corazón de la familia, como testimonio de lazos que trascienden el tiempo.

Familiares y amigos están invitados a celebrar la vida de Juan el 10 de mayo de 2025 en Newcomer Funeral Home, East Orlando. La visita se llevará a cabo de 2:00 p.m. a 3:00 p.m., seguida de un servicio funerario de 3:00 p.m. a 4:00 p.m.

Juan Francisco Culajay será profundamente extrañado, pero su espíritu seguirá brillando con fuerza en las vidas de todos aquellos que tocó.