Libro de Recuerdos para Juan Francisco “Paco” Culajay
04 May
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Este espacio está dedicado a compartir recuerdos, mensajes de amor y palabras de despedida para nuestro querido Paco. Cada comentario es un testimonio del impacto que dejó en nuestras vidas.
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Lo mejor de tenerlo como tío, es saber que cuido y amo a mi padre siendo tan pequeños, volviéndose hombres de bien.
Gracias por lo bonito que la pasamos cuando venía y yo era pequeña y siempre nos hacía sonreír.
Espero en Dios que descanse en paz, entregando su alma a nuestro Señor Jesucristo aceptándolo como Rey y Salvador.
En el nombre de Dios nos volveremos a encontrar y allí ya no habrá llanto ni dolor.
Me siento orgullosa de tenerle como tío y lo digo en presente pues el que ya no esté con nosotros físicamente no hace que usted ya no exita en el corazón, en las enseñanzas y la alegría que compartimos con usted. Recuerdo que era todo un evento y una alegría cuando venían a visitarnos; todos estabamos emocionados de velos y compartir con ustedes. Siempre sentí paz y afecto cuando hablaba con usted y eso llena el corazón de buenos recuerdos. Gracias pues siempre estuvo pendiente de todos,mi abuela, sus hermanos, sus sobrinos...
Lo más hermoso y la más grande bendición de la vida es ser amado, ser una buena persona y principalmente reconocer a Jesucristo como nuestro salvador, esa relación con Dios que da paz y libera. Todo eso lo tuvo usted y por eso tenemos paz.
Creo firmemente que usted está con el Señor y que solo desea que nosotros también seamos fieles a Dios para también reunirnos algún día.
Como humanos no comprendemos lo que es la muerte, lo que es ya no estar, ya no ver; pensamos dónde está la otra persona pues en su lecho de muerte ya no está su esencia... pero los que tenemos fe en Dios sabemos que hay algo más allá de todo esto y que nos volveremos a ver pues es promesa de Dios.
Lo principal y el regalo más grande que podemos dar a los que amamos es ser felices, tener paz con Dios y seguir siendo buenas personas, continuar con los abrazos, seguir con las enseñanza, aprender a volver a sonreir; que ellos sean motivo de felicidad no de pesar.
"Cuando se muere se da un adiós al dolor, adiós a la tristeza, adiós a la angustia, adiós al miedo...ya con el Señor no hay dolor, no hay tristeza, ya no exite angustia, ya no tengo miedo".
Es difícil entender como seres humanos que alguien se ha ido; pero no se ha ido pues su esencia está con nosotros. Aún así el no poder ver, escuchar, abrazar es difícil. Pero en la muerte también se le dice adiós al dolor, adiós a la angustia, adiós a la incertidumbre, adiós al miedo...estoy convencida que usted tío Paco está con nuestro Dios y que las cosas duras pasaron.. "todas son hechas nuevas". Y lo más importante, nos volveremos a ver. "El nacer es partir de Dios y el morir es volver a ÉL".
Gracias por los buenos recuerdos, gracias por las visitas que siempre fueron un evento esperado y añorado. Recuerdo que cuando venían y era pequeña siempre vi en usted una sonrisa y recibí un abrazo... Gracias por siempre estar pendiente de mi abuela, de sus hermanos y sus sobrinos.
El valor más grande es sentirse amado, ser una buena persona, creer en Dios; y todo eso lo tuvo usted. Gracias tío.
Creo que lo que más anhela la persona que muere es que los que aman aprendan a ser felices de nuevo, aún sin ellos; ser motivo de alegría su recuerdo y no de dolor. No quiero solo llorar su muerte, quiero vivir cada día celebrando su vida. Dios le bendiga siempre y bendiga a todos en la familia.
El alma de mi padre vuela como un quetzal,
suspendido en el aire, justo frente al majestuoso volcán.
No vuela lejos. No huye del tiempo.
Vuela en su lugar, en silencio,
mirando hacia las raíces que lo vieron nacer,
hacia la tierra que guardó sus primeros pasos y sus últimas palabras.
Frente al volcán Pacaya, donde el fuego y la tierra respiran juntos,
él encontró paz.
Por eso siempre lo decía:
“Cuando yo muera, esparce mis cenizas allí.”
Porque en ese cráter vive algo más que lava:
vive el eco de su historia,
el abrazo de sus montañas,
y la libertad de un quetzal que nunca se fue...
solo regresó.
Hoy quiero honrar la memoria de Tío Paco y agradecer los lindos momentos que vivimos juntos. Una figura muy importante para mí familia, para mi mamá que lo veía como un padre y siempre estaba al pendiente de el y tia Thelma. Hoy estoy segura que rien juntos en la eternidad. Siempre lo llevaré en el corazón. Tengo muchos recuerdos juntos el primero que me viene a la mente fue cuando tenía como 6 años y fuimos al Irtra de petapa, lo disfrute, creo que fue la primera vez que tuve conciencia de compartir con él, y estar con él se sentía muy bien.
Viajes a Esquipulas que hicimos, visitar la imagen del Cristo Negro a la cual le tenía tanta devoción, reírnos en el camino, pasar a comer a uno de sus lugares favoritos de comida típica guatemalteca.
Sus historias, ver sus muchísimos albums llenos de lindas experiencias, siempre me ha inspirado a conocer. Un hombre con mucho conocimiento.
Agradezco su hospitalidad al igual que a Tia Thelma las veces que nos recibieron en su casa, pasar lindas noches platicando, recuerdo la última vez que estuvimos en su casa yo cocine un muesli y le gustó mucho, me gustó verlo disfrutar.
Unos días antes que el partiera de esta vida, tuve una visualización en una meditación donde ví a Tío Agusto a mi mamá y a él reunidos sonriendo, atrás de ellos la abuelita Valeria con su gran sonrisa, es una imagen que me llena de paz y me da la certeza que ya están reunidos disfrutando.
Gracias Tio Paco.
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